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miércoles, 17 de abril de 2013

LA EVOLUCIÓN DE LOS VIRUS

LOS VIRUS sufren cambios evolutivos al igual que los seres vivos. Los genomas virales están sujetos a la mutación con la misma frecuencia común a todos los ácidos nucleicos, y cuando las condiciones favorecen a un mutante en particular, éste es seleccionado, dando origen a una nueva cepa que paulatinamente substituye a la anterior. Hoy día existen dos opiniones predominantes en relación con el origen de los virus. La primera opinión considera que los virus se originaron a partir de células degeneradas que perdieron la capacidad para hacer vida libre. De acuerdo con la segunda opinión, los virus se originaron a partir de fragmentos de ácido nucleico celular que escaparon de la célula original. La biología molecular de los fagos y bacterias difiere en forma considerable de la de los virus de eucariotes y sus respectivas células hospederas, al grado de que no es posible propagar bacteriófagos en células eucarióticas o virus animales en bacterias. Esto sugiere que los fagos y los virus de eucariotes se originaron en forma independiente.
Los virus están exitosamente diseminados en los reinos animal y vegetal, al grado de que ningún grupo de organismos conocidos hasta la fecha se encuentra libre de ser infectado por virus. La evolución exitosa de cualquier parásito requiere de la supervivencia de la especie hospedera. Un ejemplo interesante de esto lo constituye la evolución del virus del sarampión, el cual sólo infecta al ser humano y la infección generalmente resulta en la adquisición de inmunidad permanente por parte del individuo infectado.
Se ha estudiado la frecuencia de la incidencia de sarampión entre los habitantes de diversas islas y se ha encontrado una buena correlación entre el tamaño de la población y el número de casos de sarampión registrados en cada isla a lo largo del año. Se requiere una población de cuando menos 500 000 individuos para proporcionar suficientes individuos susceptibles (recién nacidos) capaces de mantener la prevalencia del virus en la población. En poblaciones menos numerosas el virus tiende a desaparecer, a menos de que sea reintroducido desde el exterior.
Desde el punto de vista geológico, el hombre es una especie muy reciente y solamente ha existido en poblaciones numerosas durante los últimos 8 000 o 10 000 años. Por lo tanto, se sospecha que el virus del sarampión no existía en su forma actual en épocas cuando los núcleos de población humana eran todavía muy pequeños. Basándose en la similitud antigénica entre el virus del sarampión y aquellos del moquillo canino y la ictericia febril del ganado, F. L. Black ha postulado que estos tres virus provienen de un antepasado común, el cual infectaba por igual a humanos, perros y ganado en épocas prehistóricas. El virus ancestral evolucionó hacia el actual virus del sarampión cuando los cambios en el comportamiento social del hombre dieron origen a poblaciones lo suficientemente grandes para mantener la prevalencia de la infección. Este evento evolutivo debió de haber ocurrido en los últimos 6 000 años, a partir del establecimiento de las primeras civilizaciones en Mesopotamia.
En el caso del virus de la influenza es posible distinguir tres diferentes tipos de acuerdo con la antigenicidad de sus nucleoproteínas; estos tipos son: A, B y C. El virus tipo A es causante de epidemias mundiales (pandemias) de influenza.

martes, 5 de marzo de 2013

Lucy

"Lucy" tenía los pies arqueados y caminaba erguida












 Un grupo internacional de científicos ha descubierto un hueso del pie de un pariente de "Lucy", la Australopitecus afarensis más famosa de la historia, en Etiopía. La forma arqueada del hueso respalda la hipótesis de que esta especie de homínido, que vivió hace más de tres millones de años, ya caminaba erguida. El hallazgo, que se publica hoy en Science, podría cambiar la visión de la evolución del hombre.

El hueso, encontrado en Hadar (Etiopía), corresponde al cuarto metatarso, uno de los huesos largos que conecta el dedo gordo con la base del pie. Sus características son similares a las del pie del humano moderno: es rígido y arqueado.?Este cuarto metatarso es el único conocido del Australopithecus afarensis y es una pieza clave para entender la temprana evolución de la exclusiva capacidad de andar del hombre?, explica William Kimbel, director del estudio en el que han participado la Universidad de Missouri (EE UU) y la Universidad Estatal de Arizona (EE UU).

"Los arcos de los pies son claves para caminar porque amortiguan los golpes y ofrecen un soporte rígido para impulsarnos desde los pies hacia delante", añade Carol Ward, coautora del estudio. "Eldesarrollo de los pies arqueados señala que nuestros antecesores abandonaron la vida en los árboles a favor de la vida sobre el suelo", añade Ward.

El hallazgo respalda la teoría de que la especie A. afarensis podía caminar erguida sobre dos pies. La hipótesis surgió tras encontrar parte del esqueleto de Lucy, de 3,2 millones de años de antigüedad, en 1974. La forma de su pelvis reveló su posible capacidad bípeda.

El Australopithecus afarensis tenía un cerebro más pequeño y mandíbulas más fuertes que el ser humano con las que podían comer varios tipos de comida (frutas, semillas, frutos secos, raíces, etc.). Disponer de arcos en el pie parecidos a los del humano moderno le permitía vivir en zonas abiertas o boscosas y obtener comida cuando lo necesitase.

La evolución de los delfines


LA EVOLUCIÓN DE LOS DELFINES 

Los delfines, junto con las ballenas y las marsopas, descienden de mamíferos terrestres, más precisamente de los Artiodáctilos. Los esqueletos de los delfines modernos tienen dos pequeños huesos en la pelvis, que indican que alguna vez tuvieron extremidades posteriores.

Un largo proceso evolutivo ha llevado a un pequeño animal terrestre a vivir en el mar hasta transformarse en el actual delfín. Primero tuvo la forma enteramente terrestre hace unos 50 millones de años, por lo tanto, se desarrolla en el transcurso de la Era Terciaria. La forma anfibia se alcanzó después de cinco millones de años, y otros tantos fueron necesarios para que se formara la característica cola con aleta horizontal. Las sucesivas transformaciones se dieron en la dirección de afianzar su especialización, y se refieren al aumento de la masa cerebral y al nacimiento de una forma alargada del morro, con una dentadura diferente.
Estos son los antepasados del delfín actual:
  • Mesonychidae:
Antepasado terrestre eocénico (cuarta etapa del periodo Terciario) que vivió hace unos 50 millones de años.
  • Protocetidae:
La primera forma acuática conocida, probablemente anfibia, que vivió hace unos 45 millones de años.
  • Dorudontidae:
Forma completamente acuática de hace unos 40 millones de años.
  • Squalodontidae:
El aspecto se hace similar al del delfín en el Oligoceno (tercera etapa del periodo Terciario), hace unos 25 millones de años.
  • Delphinidae:
Los delfines modernos, con el morro en forma de botella, hacen su aparición haceunos 15 millones de años.

El cambio climático influye en la evolución de los animales

El cambio climático global dificulta la evolución de las especies




El clima global se está alterando como resultado del aumento de la concentración de gases invernadero (dióxido de carbono, metano, clorofluorocarbonos,...) y de la desaparición de la capa de ozono. ?Es más adecuado llamarlo cambio global que cambio climático, porque este término engloba la suma de las causas naturales y causas antropogénicas? explicaba María Segovia, investigadora del Departamento de Ecología de la Universidad de Málaga, que ayer impartió una conferencia titulada Un viaje por los océanos para comprender el cambio climático en el marco del ciclo anual "Encuentros con la ciencia".

Y es que, cuando se habla de cambios en el clima global, es imprescindible mirar a los océanos. En primer lugar porque un desequilibrio en la dinámica de las corrientes oceánicas debido al efecto invernadero podría tener consecuencias nefastas para el planeta y provocar una nueva era glacial. Y en segundo lugar por el estrés que sufre el fitoplancton marino (las algas microscópicas unicelulares del océano) como resultado del cambio global.

"El fitoplancton ha jugado y juega un papel fundamental en el sistema climático terrestre a través de las eras geológicas", puntualiza la investigadora, que nos recuerda que estas pequeñas criaturas son muy eficaces retirando el dióxido de carbono de la atmósfera y las capas superficiales del océano hacia el fondo marino, donde el gas permanece secuestrado hasta que las corrientes lo devuelven a la superficie cientos de años después. Sin embargo, son seres extremadamente sensibles a la temperatura del océano y a la radiación ultravioleta.Si todo el fitoplancton del planeta pereciese hoy, la concentración de CO2 en la atmósfera incrementaría un 35% (200 ppm) en cuestión de pocos siglos?, advierte María Segovia.

Las consecuencias si no se logra frenar el cambio global podrían ser nefastas. "Aquellos organismos que no se adapten se extinguirán; en el escenario actual se produce un cambio tan rápido que las especies no tiene la oportunidad de adaptarse", comenta Segovia. Si el padre de las teorías de la evolución, Charles Darwin, levantase la cabeza hoy vería "que en la actualidad se extinguen unas 30.000 especies al año, que anualmente se pierden 200.000 kilómetros cuadrados de bosque, y que las selvas tropicales que tanto admiraba quedarán reducidas a una pequeña mancha en el año 2050", subraya la investigadora malagueña. Además, probablemente le sorprenderían el aumento del nivel del mar, el clima inusual (tormentas, sequías e inundaciones), la sobrepesca, el turismo, la introducción de especies foráneas y la muerte masiva de los arrecifes de coral.

"En el año 1600 los seres humanos eran 500 millones, en el 2050 habrá 10.000 millones", recuerda Segovia. En la actualidad se consume el 40% de la producción primaria neta del planeta, es decir casi la mitad de la energía disponible para mantener a todas las especies; simplemente, esta situación no es sostenible?, concluye. 

Lo que tenemos en común con los orangutanes

El genoma del orangután es idéntico al del ser humano en un 97%


 Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha secuenciado el ADN del orangután de Sumatra (Pongo abelii). La secuenciación posterior de otros cinco orangutanes de Sumatra y cinco de Borneo (Pongo pygmaeus)ha permitido arrojar luz sobre la evolución de los grandes simios y demuestra la gran diversidad genética de estas especies.

"El orangután medio es más diverso (desde el punto de vista genético) que el humano medio", concluye Devin Locke, autor principal del estudio que publica Nature y genetista evolutivo en el Centro del Genoma de la Universidad Washington en Saint-Louis (EE UU). 

Para la secuenciación se han catalogado alrededor de 13 millones de variaciones de ADN de orangután. De este modo los científicos han demostrado los orangutanes de Sumatra y los de Borneo se separaron hace unos 400.000 años, cuando los cálculos anteriores habían situado la división hace un millón de años. En la actualidad, solo hay unos 50.000 orangutanes de Borneo y unos 7.000 de Sumatra que sigan viviendo en estado salvaje.

El genoma del orangután aporta nuevos detalles a la evolución y proporciona nuevos conocimientos a los científicos sobre los aspectos únicos del ADN humano, que separan al hombre de los grandes simios. La investigación demuestra que el genoma humano y el del orangután son idénticos en un 97%. El chimpancé y los humanos comparten el 99% de sus genes porque se separaron evolutivamente hace 6 millones de años, mientras que el orangután y los humanos se separaron mucho antes, hace 14 millones de años. 

Una especie en peligro

En malayo, orangután significa "hombre del bosque". Los estudios de los orangutanes son importantes porque estos primates están sometidos a una intensa presión ecológica. El número de ejemplares sigue reduciéndose a medida que los humanos invaden su hábitat. "Los orangutanes pasan más del 95% de su tiempo en los árboles. Viajan por los árboles, viven en los árboles y buscan comida en los árboles. Pero, ni toda la diversidad genética del mundo puede salvarlos en estado salvaje si su hábitat se destruye", explica Locke. Entre los grandes simios, los orangutanes son los primos más lejanos de los humanos.